Cuando las bibliotecas se llenan de voces

De la programación a la mediación, la cultura como laboratorio ciudadano

Oscar Cacho Vásquez

Programa Bibliotecas son más que libros
Programa Bibliotecas son más que libros

Volver a trabajar en bibliotecas públicas en 2015 fue, para mí, una decisión consciente. Venía de varios años como subdirector de extensión en Balmaceda Arte Joven, un espacio donde buscamos que la cultura no se transmitiera solo desde el escenario hacia el público, sino que se fuera construyendo en relación, en proceso y, sobre todo, en conversación.

En Balmaceda trabajé con jóvenes que se formaban en talleres de música, teatro, literatura, artes visuales y danza. Con el tiempo, muchos de ellos volvieron una y otra vez, insistiendo en esos procesos, hasta que fue necesario inventar un segundo nivel: compañías juveniles estables de teatro y danza. Mi trabajo consistía en acompañar a los directores en la elección y el diseño de las obras, y luego programar festivales donde esos jóvenes pudieran mostrar lo creado. Pero lo central nunca fue solo la función. Lo central era siempre la mediación: lograr que colegios, liceos, bibliotecas y municipalidades recibieran esos espectáculos como una experiencia viva, donde la conversación posterior resultaba tan importante como la obra misma.

De la extensión aislada a una política cultural viva

Esa convicción me acompañó cuando regresé al mundo de las bibliotecas públicas, esta vez como coordinador de extensión cultural del programa BiblioRedes, bajo el alero de una idea tan simple como radical: Bibliotecas son más que libros. No era solo un lema comunicacional. Era una declaración política y cultural. Las bibliotecas como espacios de democratización de la cultura y de acceso real a la información, sí, pero también como lugares de encuentro, de palabra compartida, de experiencia común.

Durante esos años me enfoqué en que la extensión cultural en bibliotecas dejara de ser una suma de eventos aislados, organizados al ritmo de las oportunidades que aparecían. La extensión debía transformarse en una política cultural coherente, regular y profundamente vinculada al proyecto de cada biblioteca y a su comunidad. No como un «plus», no como un adorno, sino como una herramienta central del servicio bibliotecario, en diálogo permanente con las colecciones, el fomento lector y, sobre todo, con los usuarios, sus intereses, necesidades y expectativas.

Programa Bibliotecas son más que libros

Ese tránsito, desde bibliotecas centradas casi exclusivamente en la colección hacia bibliotecas orientadas a las personas, iniciado fundacionalmente con la apertura de la Biblioteca de Santiago, de la cual fui parte, no significaba abandonar los libros, sino activarlos. Ponerlos en movimiento. Hacerlos dialogar con otras disciplinas, otros lenguajes, otros saberes.

La extensión cultural, pensada así, debía estar siempre al servicio de la biblioteca: de sus metas de inscripción de usuarios, del préstamo de libros, pero también de su rol como espacio ciudadano, abierto, democrático y hospitalario.

La palabra viva: oralidad, teatro y música

Trabajamos así con música, teatro, artes visuales, literatura, recorridos patrimoniales y gastronomía. Pero más que enumerar actividades, me interesa detenerme en lo que ocurrió en el camino.

Carmen Prieto
Programa Bibliotecas son más que libros

Con músicos y poetas como Eduardo Peralta, Tito Escribar o Elicura Chihuailaf, la biblioteca se convirtió en un lugar privilegiado para la oralidad, para la palabra viva. Cuando Elicura, que se presentaba como oralitor y afirmaba que la conversación profunda es el verdadero acto poético, la biblioteca dejaba de ser un contenedor silencioso de libros y se transformaba en un espacio encarnado de pensamiento, participación y memoria.

Elicura Chihuailaf, Premio Nacional de Literatura
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Algo similar ocurrió con el teatro. Diseñamos, junto a Lucía de la Maza, lecturas dramatizadas y puestas en escena a partir de textos disponibles en las bibliotecas, adaptadas a espacios que no son teatros.

Allí, junto a actores de gran trayectoria, los usuarios no solo asistían: participaban, leían, actuaban. La biblioteca se abría como un lugar de experiencia compartida, no de consumo pasivo.

Teatro con Lucía de la Maza
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Nacido en lugar: cuando el espectáculo abría la conversación

Hubo, sin embargo, experiencias que marcaron de manera especial mi forma de entender la extensión cultural. La primera fue Nacido en lugar, un espectáculo de música y poesía que diseñé junto a Ernesto «Tito» Escribar y otros músicos y poetas, pensado específicamente para bibliotecas públicas. La obra abordaba la migración, el idioma y la identidad desde un relato sensible, atravesado por distintas lenguas.

Nacido en algún lugar, con Tito Escribar y Richardson Alida
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Pero lo más potente no ocurría durante la función, sino después. La gente levantaba la mano. Quería hablar. Contar su historia, sus recuerdos, sus desplazamientos. Ahí quedó claro que el verdadero objetivo no era el espectáculo —muy bueno, por cierto— sino la conversación que se abría a continuación.

Programa Bibliotecas son más que libros

El patrimonio que entra por los sentidos

La segunda experiencia fue el trabajo con gastronomía patrimonial, tanto diaguita en el norte como mapuche en el sur. Fogones, ollas, aromas, olores: todo aquello que, en teoría, no debía estar en una biblioteca.

Cocina patrimonial con Fernando Madariaga
Programa Bibliotecas son más que libros

Y, sin embargo, las bibliotecas se llenaban. Las personas compartían recuerdos, saberes familiares, prácticas que no siempre encuentran lugar en los circuitos culturales formales. Se hacía evidente que el patrimonio y la pertenencia no entran solo por los libros, sino también por los sentidos, y que la biblioteca puede acoger todo eso sin perder su esencia, sino reforzándola.

Cocina mapuche con Margarita Leiva
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El viaje de los imaginarios: cuando el arte visual se comparte

Hubo también experiencias desde las artes visuales que ampliaron aún más el campo de acción de las bibliotecas. Una de las más significativas fue El viaje de los imaginarios, una exposición concebida a partir del libro homónimo de Federica Matta, artista de trayectoria internacional, cuyo trabajo habita un territorio donde el arte, la poesía y la educación se entrelazan.

El proyecto partía siempre del libro —adquirido y enviado a las bibliotecas— y desde ahí se desplegaba en imágenes, colores y palabras que invitaban a imaginar, crear y narrarse.

Bastián Bodenhöfer
Programa Bibliotecas son más que libros

Más que una muestra, fue un dispositivo de mediación: talleres y juegos creativos, especialmente con niños y jóvenes, que transformaban la biblioteca en un archipiélago de viajes posibles. En ese cruce entre libro, obra y experiencia confirmé algo esencial: cuando las artes visuales se piensan desde la mediación, no solo se exhiben, se comparten, se encarnan y dejan huella.

Exposiciones de Federica Matta
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Un medio, no un fin

Después de casi nueve años de trabajo, en más de noventa bibliotecas y once regiones, con cientos de actividades y miles de personas participando, me quedó claro algo fundamental: la extensión cultural es un medio, no un fin. Su objetivo es despertar el deseo de ir más allá, de explorar, de apropiarse de la biblioteca como un espacio propio.

Mirado en perspectiva, ese recorrido fue sembrando algo que hoy reconozco con mayor claridad: una manera de trabajar con cultura, territorio y comunidad que pone en el centro la experiencia, la mediación y la participación. Un aprendizaje que sigue abierto, y que me impulsa a pensar nuevas formas de acción cultural, dentro y fuera de las instituciones, siempre desde la convicción de que la cultura pública se construye con las personas, y no solamente para ellas.

Teatro con Lucía de la Maza
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Oscar “Cacho” Vásquez es músico, artista visual, escritor y gestor cultural chileno. Hijo del exilio, vivió parte importante de su juventud en París, donde en los años 80 fundó la banda punk Corazón Rebelde. Su obra cruza música, serigrafía y poesía desde una mirada marcada por la mezcla cultural, la memoria y la experiencia territorial.

A lo largo de su trayectoria ha desarrollado también un extenso trabajo en gestión, mediación cultural y proyectos comunitarios, vinculando creación, memoria y participación. Su escritura explora las relaciones entre cultura, patrimonio, identidad y creación desde la experiencia vivida, más que desde la teoría.

En ese cruce entre biografía, territorio y memoria, entiende la cultura no como un objeto distante, sino como una experiencia que se construye y transforma colectivamente. Sus textos buscan recuperar historias, observar las tensiones del presente y abrir preguntas más que cerrar respuestas.

Facebook: cachovasquez
Instagram: @elcachovasquez

7 comentarios

  1. ¡Un gran recuerdo!
    Participar al programa «Bibliotecas son más que libros» en múltiples rincones de Chile me permitió descubrir que la gran riqueza de las bibliotecas son los usuarios, los lectores y el personal. Cada encuentro fue un viaje hacia lo mas profundo del alma chilena, una riqueza forjada por la sensibilidad, la sabiduría y el humor tan típico de ser chilensis. Un viaje arraigado a la tierra, al agua, al pan compartido y a la conversación inagotable que nos caracteriza.
    ¡Gracias Oscar por la oportunidad y tu dedicación en este programa inolvidable!
    TITO ESCRIBAR

  2. […] Pero también nos advierte que embellecer no es lo mismo que construir comunidad. Podemos llenar de colores una pared sin transformar las relaciones que existen a su alrededor. Podemos reunir a cientos de personas sin permitirles decidir. Podemos hablar de cocreación mientras seguimos entregando instrucciones. El desafío consiste en avanzar desde una cultura hecha para la comunidad hacia una cultura imaginada y realizada con ella. […]

  3. […] 2. Inclusión Digital a través de Bibliotecas:Las bibliotecas son espacios inherentemente democráticos, que mejoran el acceso a la información para todos, especialmente a los más desfavorecidos digitalmente. En este sentido, las bibliotecas son socias esenciales en la construcción de comunidades conectadas, sostenibles, responsables y centradas en las personas. […]

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