Cuando las reglas chocan con los ciudadanos

A fines de enero de este año, un grupo ciudadano vasco denominado Grupo Liburutegia Denontzat, algo así como “bibliotecas para todos”, publicó un artículo en la Revista «Berriketan«, del País Vasco, en España.

En el artículo, el Grupo Liburutegia Denontzat demanda una mejor biblioteca para su comunidad y, especialmente, para los más pequeños. Y justifica su demanda apoyándose en el libro La Biblioteca Imaginada, Jardín para sembrar comunidades, cuya traducción al Euskera me publicara el año pasado la Asociación Vasca de Profesionales de Archivos, Bibliotecas y Centros de Documentación, Aldee, y sobre lo cual publiqué un post el año pasado aquí.

Es emocionante ver como un libro no es solo un libro, sino también es un arma con la que una comunidad puede enarbolar para luchar por sus derechos.

Por este motivo, lleno de orgullo, reproduzco aquí una traducción del artículo.

Denon Liburutegia, Revista "Berriketan"
Denon liburutegia – La biblioteca de todos
Articulo publicado en la Revista «Berriketan»

La biblioteca de todos

Queremos cuentos y una biblioteca llena de cuentos para nuestros niños, y una biblioteca llena de niños para el pueblo. La biblioteca es un espacio de ciudadanos que quieren desarrollar su conocimiento. No es del bibliotecario ni de las instituciones… Es de los usuarios que acuden al lugar, de la comunidad, de las personas que reciben el servicio.

La biblioteca imaginada, en Euskera
Cubierta de Maite Gurrutxaga
La biblioteca imaginada, en Euskera
Cubierta de Maite Gurrutxaga

La biblioteca no es sólo un depósito de libros, un punto de acceso a Internet o un servicio de préstamo. La biblioteca debe ser depositaria del patrimonio. Y ese patrimonio no sólo se acumula en las estanterías. El patrimonio está en manos de las personas, en manos de los usuarios, en manos de los ciudadanos, y además se recrea. Pues bien, la biblioteca es un espacio de comunicación; la biblioteca en la que surgen los diálogos es rica y eso no se consigue con todo el silencio. Así dice el bibliotecario Gonzalo Oyarzún  en el libro La Biblioteca Imaginada, Jardín para sembrar comunidades: «Que los libros utilicen el 30% de todo el espacio, no más. Y crear en ella lugares de encuentro para la gente, enriqueciendo a la comunidad «. Los usuarios de la biblioteca no sólo necesitamos libros, necesitamos espacio para disfrutar de los cuentos, nosotros también entendemos la biblioteca como un lugar de encuentro. Una biblioteca que ofrece programas infantiles, talleres, grupos de lectura, cuentacuentos.

Queremos mostrar a los más pequeños de la casa nuestro amor por la biblioteca, nuestro gusto por la lectura y el placer de usarla. Y es que el gusto por la lectura y la convivencia son valores que se aprenden desde pequeños, ellos son el futuro, pero la normativa de la actual biblioteca nos impone una serie de limitaciones a los usuarios y así se crean una serie de situaciones incómodas.

«El gusto por la lectura y la convivencia son valores que se aprenden desde pequeños, ellos son el futuro, pero la normativa de la actual biblioteca nos impone una serie de limitaciones».

Por ello, solicitamos que se revise la normativa de la que dispone la biblioteca de nuestra localidad y se tenga en cuenta la siguiente propuesta:

Por un lado, no establecer un límite de edad para ser usuario de la biblioteca. Es decir, que los niños a partir de los 0 años también puedan ser usuarios, y que no se les prohíba el acceso a su biblioteca. La actual normativa establece que la biblioteca sólo puede ser utilizada por los mayores de 2 años.

Por otro lado, que el horario de la biblioteca sea el mismo que el de los usuarios, sin discriminación de edad. Es decir, que los niños tengan el mismo horario que otros usuarios. Actualmente, por la mañana no se puede estar en la biblioteca y la tarde también está dividida por edades, por lo que cada franja de edad tiene un horario. Por ejemplo, los de 2 a 6 años sólo pueden estar de 16:30 a 17:30. Una de las situaciones que genera es que hermanos de diferentes franjas de edad no puedan estar juntos en la biblioteca a partir de las 17:30 horas. Asimismo, varias familias no pueden acudir en horario de 16:30 a 17:30 horas.

Por último, pedimos flexibilidad en lo que respecta a los coches de niños. Las familias, por necesidades propias y de los niños y niñas, en ocasiones, pueden tener necesidad de acceder a la biblioteca con coche de niños y niñas. Las situaciones pueden ser muy variadas (el niño puede estar dormido y los padres quieran leer una revista, que el niño no sepa caminar, etc.) y en estas situaciones pedimos flexibilidad en la biblioteca y que se permita el acceso a los cochecitos siempre respetando la convivencia y siempre que no haya aglomeraciones de gente y coches de niños.

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