Desde el futuro, hacia el futuro

Este año me encontraba dando una charla en la Feria del Libro de Buenos Aires, acerca del rol de las bibliotecas en el mundo, su poder transformador de comunidades y lo indispensable de estas instituciones en el actual escenario. Dentro del publico estaba Alejando Santa, el director de la Biblioteca del Congreso de Argentina.

Terminada la conversación, me apartó y me dijo que quería hablar de un asunto conmigo: es sobre inteligencia artificial; tenemos que conversar. Qué bien, le dije; justamente en marzo hice una presentación sobre el tema en la reunión de IFLA que se realizó en Santiago. Lo sé, me dijo, por eso tenemos que hablar.

Entonces se puso más categórico aún: nosotros debemos tener un pensamiento respecto de la inteligencia arificial, no podemos esperar que vengan de afuera a decirnos qué y cómo debemos usar estas nuevas herramientas; tenemos que conversar entre nosotros y construir una voz. ¿Puedes venir en unas semanas a algo que estoy organizando en la Biblioteca del Congreso? me preguntó.

#Hacia el futuro. La lA en el mundo de la información.
Primer conversatorio sobre nuevas tecnologías y perspectivas sobre la información pública

Justamente Alejandro Santa, quien además de director de la Biblioteca del Congreso de Argentina, es Chair del Consejo Regional IFLA y Miembro de la Junta de Gobierno de IFLA, inició el conversatorio agradeciendo a todos los presentes y participantes y enfatizó la relevancia de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito bibliotecario. Explicó que, históricamente, las bibliotecas siempre han sido centros de innovación, desde Alejandría hasta la actualidad, y ahora enfrentan el nuevo desafío de la IA. Santa subrayó la importancia de comprender y dominar esta tecnología para poder integrarla eficazmente en las bibliotecas.

Destacó que este evento es el primero de su tipo sobre este tema, y su objetivo es fusionar los conocimientos tecnológicos con el entorno bibliotecario. Agradeció a la ONU y, especialmente, a la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA), por su apoyo en la difusión internacional del evento.

Santa enfatizó la necesidad de escucharse mutuamente y hacer preguntas para entender mejor la IA. Citó a Umberto Eco, diciendo que «los libros pertenecen a la categoría de la rueda, las tijeras, el hacha o el vaso; son utensilios que han superado la prueba del tiempo y rozan la perfección», resaltando así la durabilidad y relevancia continua de los libros en la era digital.

Concluyó agradeciendo a todos los presentes y a los que seguían el evento en línea, destacando la importancia de que el sector bibliotecario entienda y adopte esta tecnología para el beneficio de las bibliotecas y la sociedad en su conjunto.

Vicky McDonald, presidenta de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA), dio también su saludo a la audiencia. Destacó la importancia de los debates del día sobre la inteligencia artificial en el sector de las bibliotecas y la información. Elogió a los bibliotecarios por ser los primeros en adoptar la tecnología, utilizándola para mejorar los flujos de trabajo, mejorar la prestación de servicios y lograr una mayor eficiencia. Hizo hincapié en que el conversatorio brindaría oportunidades para explorar los últimos modelos de servicio y conectarse con expertos globales.

McDonald destacó la importancia de abordar los desafíos y las oportunidades que presentan las nuevas tecnologías, la necesidad de equidad en el acceso a la información y el aumento de la información errónea y la desinformación. Consideró que la inteligencia artificial (IA) es una herramienta particularmente prometedora para las bibliotecas, capaz de hacer avanzar la investigación y apoyar nuevas formas de creatividad. Sin embargo, también destacó la importancia de comprender las limitaciones de la IA y educar a los usuarios sobre sus aplicaciones.

La presidenta de IFLA concluyó animando a los bibliotecarios a contribuir a los debates con su experiencia.

Inteligencia artificial y desinformación

En el primer panel del conversatorio, con el nombre “Inteligencia artificial y desinformación: Principales cuestiones éticas, oportunidades y desafíos”, moderado por Tamar Hahn, Directora del Centro de Información de las Naciones Unidas para Argentina y Uruguay, se abordan las principales cuestiones éticas, así como las oportunidades, desafíos y otras cuestiones morales vinculadas a los avances tecnológicos y los entornos digitales. Se pone especial énfasis en la inteligencia artificial (IA) y la desinformación. La IA tiene el potencial de revolucionar nuestras vidas, desde mejorar la eficiencia en diversos sectores hasta ofrecer soluciones innovadoras a problemas complejos. Sin embargo, también plantea serias preocupaciones, especialmente en lo que respecta a la transparencia, la equidad, la privacidad y los sesgos. Del mismo modo, la proliferación de la desinformación en las plataformas digitales pone en riesgo la integridad de la información y la confianza pública.

El primer expositor fue Matías Ponce, de la Oficina Regional de UNESCO, Montevideo, quien planteó que , desde una perspectiva de oportunidad, la Inteligencia Artificial (IA) ofrece múltiples beneficios en el ámbito de la información pública, destacando la mejora en el acceso a la información pública, donde los chatbots y asistentes virtuales pueden facilitar el acceso rápido y eficiente a la información para la ciudadanía, particularmente en consultas sobre servicios y políticas públicas.

La IA puede permitir adaptar los contenidos y el diseño de políticas públicas a las necesidades específicas de los usuarios. Esto se logra mediante algoritmos que almacenan información y comprenden mejor a los usuarios, proporcionando experiencias más personalizadas.

Otro aspecto relevante es la transparencia y el control ciudadano sobre el uso de los recursos públicos. La IA puede facilitar la publicación y automatización de datos financieros estatales, permitiendo a las organizaciones y ciudadanos interesados seguir y alertar sobre determinados gastos. Sin embargo, es fundamental abordar los dilemas éticos y el marco regulatorio necesario para un uso adecuado de estas tecnologías.

Para maximizar los beneficios y mitigar los riesgos de la IA, la UNESCO promueve dos enfoques: la educación y la capacitación, especialmente en alfabetización mediática informacional (AMI), y la colaboración público-privada. La regulación de la IA debe ser un esfuerzo conjunto entre actores públicos, sociedad civil y empresas tecnológicas, asegurando un enfoque ético y paticipativo.

Además, es crucial considerar los riesgos asociados a la IA, como los desafíos en privacidad y seguridad de datos, sesgos y discriminación, moderación de contenidos en redes sociales, dependencia tecnológica y desinformación. La UNESCO aboga por una regulación que involucre a todos los actores relevantes y mitigue estos riesgos, siempre con una visión optimista y colaborativa para potenciar las oportunidades de la IA.

A continuación, intervino Eduardo Ceccotti, Director de Comunicación de Chequeado, organización no gubernamental sin fines de lucro dedicada a combatir la desinformación, resaltó el impacto negativo de la desinformación en la democracia, subrayando que afecta el derecho fundamental a recibir información clara y verificada, crucial para la toma de decisiones ciudadanas. Históricamente, la desinformación siempre ha existido, pero la tecnología ha acelerado su difusión, y la inteligencia artificial (IA) ha amplificado este fenómeno.

La organización Chequeado en Argentina, señaló, trabaja arduamente para mitigar los efectos de la desinformación, utilizando herramientas tecnológicas avanzadas como su «chequeabot» de IA, que agiliza la verificación de información. Este bot identifica frases verificables en discursos públicos y genera transcripciones automáticas, permitiendo una respuesta rápida y eficaz.

En un entorno donde la colaboración es vital, Chequeado también comparte sus hallazgos y avances en IA con la comunidad, buscando optimizar el uso de diferentes modelos de IA para diversas tareas. Su objetivo es combatir la desinformación rápidamente y de manera colaborativa, protegiendo así la salud de la democracia.

Nuevas tecnologías y la información pública

En el segundo panel, denominado “Nuevas tecnologías y la información pública” y moderado por Alejandro Santa, Director Coordinador General de la Biblioteca del Congreso de Argentina y Miembro del Gobierno de IFLA, quien para introducir la conversación plantea que, las bibliotecas no siempre pueden proporcionar respuestas inmediatas, están capacitadas para corroborar datos de manera precisa. Actualmente las bibliotecas se están preparando tanto a nivel nacional como internacional para enfrentar nuevos desafíos. Las primeras experiencias en representar al sector bibliotecario en foros internacionales fueron desafiantes, ya que las bibliotecas no recibían la atención merecida. Sin embargo, con el tiempo, se logró mayor reconocimiento, permitiendo la participación en diversas mesas de discusión. Alejandro Santa destacó la importancia de prepararse para el futuro, especialmente en el contexto de las desigualdades presentes en el sector bibliotecario. Muchos profesionales enfrentan condiciones laborales precarias, y en este escenario, hablar de inteligencia artificial puede parecer irrelevante. La clave está en estar listos para ofrecer información verificada y precisa.

El director de la Biblioteca del Congreso de Argentina destacó que este diálogo refuerza la idea de que las bibliotecas no solo son guardianas del conocimiento, sino también actores clave en la construcción de una sociedad informada y equitativa.

La primera expositora de este panel fue María Eugenia Villa, Directora de la Biblioteca Pública Esteban Echeverría de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien reflexionó sobre la necesidad de innovación en las bibliotecas y cómo enfrentar los desafíos tecnológicos, particularmente en el contexto de la inteligencia artificial. Ella planteó varias preguntas sobre qué significa innovar y quiénes pueden hacerlo, sugiriendo que la innovación no se limita únicamente a la tecnología, sino también a mejorar la eficiencia de los procesos.

Villa destacó la importancia de debatir y planificar adecuadamente el uso de nuevas tecnologías en las bibliotecas, ya que aún existen brechas en la implementación de inteligencia artificial, subrayando la relevancia de mantener las bibliotecas como espacios importantes para la comunidad, y cómo la tecnología, aunque avanza rápidamente, no debe desplazar la misión fundamental de las bibliotecas: facilitar el acceso a la información y al conocimiento.

Un ejemplo inspirador para ella es la Biblioteca Oodi en Finlandia, inaugurada en 2018, como regalo del gobierno a su población en el centenario de su independencia. Esta biblioteca es destacada por su innovador diseño arquitectónico y servicios a la comunidad, incluyendo una cocina para el uso de los visitantes. En 2019, la IFLA la nombró la mejor biblioteca pública del mundo.

Finalmente, María Eugenia Villa reflexiona sobre la percepción de las bibliotecas como instituciones estáticas y la necesidad de asumir riesgos para innovar. Resalta la importancia de escuchar a la comunidad y adaptarse a sus necesidades, y comparte ejemplos de iniciativas exitosas en la Biblioteca del Congreso de la Nación y la legislatura de Buenos Aires, como el programa de lenguaje claro que facilita la comprensión y el uso de la información. Concluye Villa enfatizando que, antes de adoptar la inteligencia artificial, las bibliotecas deben abordar problemas fundamentales como la comprensión lectora y colaborar estrechamente con los docentes para hacer significativo su acervo para la comunidad.

A continuación, fue el turno de Poly Bernatene, Presidente de la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA), quien planteó que destaca la importancia de diferenciar entre generar contenidos y crear cultura. Para él, los artistas no solo producen contenidos, sino que crean: libros, música, películas, es decir, cultura. Bernatene considera fundamental promover entre los usuarios y lectores la necesidad de producir y no solo consumir.

También aborda la preocupación sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito artístico. Aunque reconoce la evolución tecnológica como una herramienta, enfatiza que la delegación de capacidades cognitivas y artísticas a las máquinas puede ser problemática. El mismo dice que usa Photoshop, pero desde una perspectiva tradicional de bellas artes.

Poly Bernatene propone regulaciones para convertir la IA en una herramienta útil sin desplazar a los artistas. También resalta que los bibliotecarios y educadores son mediadores clave de la cultura, quienes deben reforzar el conocimiento y no depender únicamente de la tecnología.

Más allá de todos los riesgos que plantea, Bernatene propone iniciativas para mejorar la formación artística, como la creación de carreras de ilustración y apoyo estatal a la cultura. Y también afirma que las bibliotecas y escuelas deben convertirse en centros culturales activos donde se fomente diversas formas de arte.

Finalmente me toca a mi hablar y planteo que parece que las bibliotecas y la inteligencia artificial (IA) no tienen mucho en común, pero en realidad, están más conectadas de lo que se piensa, especialmente con el auge de las bibliotecas digitales.

Durante años, se han usado pequeñas inteligencias para satisfacer las necesidades de los usuarios en términos de información y recreación. Sin embargo, hoy en día, la IA está empezando a jugar un rol mucho más importante en este ámbito. La aplicación de la inteligencia artificial en las bibliotecas puede mejorar la forma en que leemos. Al igual que disfrutamos viendo series en Netflix gracias a sus algoritmos o pasando horas en Instagram o TikTok, la IA aplicada a las bibliotecas tiene un potencial enorme. Esta tecnología puede centrarse en las personas, ayudando a maestros a acompañar mejor la lectura de sus estudiantes y permitiendo descubrir nuevas lecturas de manera más fácil.

Propuse que uno de los aspectos más destacados es la accesibilidad que la IA puede ofrecer; personas con barreras físicas, de idioma o discapacidades específicas pueden acceder a contenidos que antes no podían. Existen ya varios casos en bibliotecas universitarias, escolares y públicas donde la IA ha permitido a personas con discapacidades visuales leer cómics, mangas e historietas.

Un ejemplo concreto es la red de bibliotecas escolares en Quebec, conocida como Biblius. Esta red instaló una biblioteca digital que alcanzó al 99.6% de los estudiantes de la región, logrando 700,000 préstamos en un año, superando incluso a los libros físicos. Esto ha permitido a los profesores acompañar mejor a los estudiantes en sus lecturas, saber cuándo tienen dificultades, y fomentar la participación en procesos de aprendizaje.

Además, Biblius ha incorporado una gran herramienta de IA, llamada FROG books (FRee your cOGnition), que ayuda a niños y niñas con dislexia y otras dificultades. Esta herramienta permite destacar el texto de diversas maneras, convertir libros en audio, y traducir textos a otros idiomas, haciendo accesibles las lecturas a una audiencia más amplia.

La inteligencia artificial tiene múltiples aplicaciones en las bibliotecas. Según expertos, existen cuatro tipos de inteligencia: generativa, analítica, interactiva y asistencial. La generativa crea contenido a partir de los datos que proporcionamos; la analítica revisa y analiza grandes cantidades de datos; la interactiva permite la comunicación a través de chatbots; y la asistencial ayuda en tareas prácticas del día a día. Estas aplicaciones no solo benefician a los usuarios, sino también a los profesionales de la información, permitiéndoles gestionar grandes cantidades de datos de manera eficiente.

Sin embargo, es importante ser cautelosos con la IA generativa, ya que puede plantear amenazas significativas, especialmente en términos de derechos de autor.

Allí cité al filósofo Byung-Chul Han, quien advierte que la sobreabundancia de información puede llevar a la desinformación y a la uniformidad, haciendo que la información deje de ser informativa.

Bibliotecas, bibliotecarios y bibliotecarias tenemos un rol crucial en este contexto: debemos apropiarnos y utilizar la IA para proteger y mejorar la vida de nuestras comunidades, defender la democracia y gestionar la información de manera ética, con el fin de mejorar la vida de las personas.

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