Una política pública llamada biblioteca

Las bibliotecas públicas
son los palacios del pueblo.
Andrew Carnegie

Imagina un mundo en el que cada manzana de tu ciudad cuente con espacios públicos llenos de vida, bibliotecas y parques donde las comunidades se reúnan, crezcan y prosperen juntas. Un mundo así depende de la solidez de su infraestructura social, un concepto que desempeña un papel fundamental en la configuración de nuestra vida cotidiana y en la calidad de vida general de las ciudades. No se trata sólo de espacios físicos; son el latido de nuestras comunidades, donde se forjan las conexiones y se alimenta el sentido de pertenencia.

El libro “Palacios del pueblo: políticas para una sociedad más igualitaria”, del sociólogo estadounidense Eric Klinenberg, se adentra en la esencia de la infraestructura social, explorando ejemplos de infraestructuras que ilustran su impacto en nuestras comunidades y cómo la vida en las ciudades puede transformarse mediante una inversión e innovación bien pensadas en estos dominios públicos. El libro hace un especial recorrido por el rol fundamental de las bibliotecas y los espacios públicos, no como meros edificios, sino como palacios para el pueblo, que fomentan el aprendizaje, el crecimiento y la unidad.

La infraestructura social

La infraestructura social engloba las políticas, los recursos y los servicios que posibilitan las actividades sociales y económicas productivas, incluidos los servicios sociales, la educación pública y la atención sanitaria. Desempeña un papel crucial a la hora de mantener los niveles de bienestar y garantizar que las personas puedan participar en las actividades económicas, proporcionándoles una atención y unos ingresos adecuados. Estas infraestructuras son vitales para fomentar las conexiones sociales, formar y mantener relaciones que ayuden a las comunidades a prosperar.

Eric Klinenberg
Foto de American Library Association – ALA

Tradicionalmente, la infraestructura se percibe como carreteras, ferrocarriles y servicios públicos que facilitan el suministro de bienes y servicios. Sin embargo, la infraestructura social representa un concepto más amplio, que incluye organizaciones, lugares y espacios que permiten las conexiones sociales de la comunidad. A diferencia de la infraestructura económica, que a menudo se basa en modelos de ingresos «el usuario paga», la infraestructura social suele implicar activos proporcionados por el gobierno o entidades relacionadas, como escuelas y hospitales, y es crucial para el bienestar social.

La innovadora perspectiva de Klinenberg

Eric Klinenberg ofrece una visión innovadora, sugiriendo que el futuro de las sociedades democráticas depende no sólo de valores compartidos, sino también de espacios compartidos como bibliotecas, guarderías y parques. Klinenberg subraya que la infraestructura social es fundamental para afrontar los retos de la sociedad y cree que el diseño de la vida social es tan eficaz como el de los buenos edificios. El trabajo de Klinenberg subraya la importancia de invertir en espacios e instituciones que fomenten la vida cívica y el apoyo mutuo, destacando la fuerte correlación entre la resistencia de una comunidad y la solidez de su infraestructura social.

El papel de las bibliotecas y los espacios públicos

En el libro de Klinenberg, podrás encontrar emocionantes ejemplos de las bibliotecas en la vida de adultos mayores, de grupos marginados o de grupos que logran allí un espacio vital para expresarse. Las bibliotecas son infraestructuras sociales clave porque en ellas se encuentran, al mismo tiempo, la cultura, la educación y la comunidad, actuando las bibliotecas como centros neurálgicos para fomentar el diálogo y la ciudadanía activa. Están al servicio de diversos intereses y comunidades y funcionan como centros de aprendizaje, cultura e información. Al abordar la diversidad cultural y lingüística presentes en cada comunidad, las bibliotecas desarrollan un compromiso con los principios de las libertades fundamentales y la equidad en el acceso a la información y el conocimiento para todos, respetando la identidad y los valores culturales.

En este mismo sentido, manifiesta Klinenberg, los parques no son sólo espacios verdes; son vitales para la interacción comunitaria, ya que ofrecen entornos seguros para que los niños jueguen bajo la supervisión de sus padres y para que los miembros de la comunidad realicen actividades físicas. Son el corazón de las comunidades, donde las personas pueden conocer a sus vecinos y establecer vínculos, reduciendo así la sensación de aislamiento. Además, el equipamiento inclusivo de los parques puede permitir jugar a niños y niñas de todas las capacidades, fomentando la empatía y las conexiones significativas entre niños de diversos orígenes.

Biblioteca popular «Por camino de libros»
Barrio Ramón Carrillo, Buenos Aires

Impacto en las comunidades marginadas

Para las comunidades más marginadas, los espacios públicos pueden ser zonas de aislamiento y violencia potencial. Sin embargo, la recuperación de estos espacios permite la visibilidad y la creación de un nuevo lenguaje del espacio que da la bienvenida a todos. En el Reino Unido, el Women’s Design Service ha trabajado para resolver problemas urbanos ignorados, como la seguridad para las mujeres en lugares públicos, lo que ha dado lugar a mejores instalaciones sanitarias y cambiadores de pañales en los aseos públicos, entre otras cosas. La verdadera calidad de un espacio público se mide por su diversidad y por la sensación de seguridad y acogida que proporciona a todas las comunidades, especialmente las más marginadas, lo que subraya la importancia de diseñar las ciudades en consulta con estas comunidades para conseguir un entorno urbano más integrador.

La infraestructura social como respuesta a los retos de la sociedad

La infraestructura social desempeña un papel fundamental en la reducción de la desigualdad y la polarización dentro de las comunidades al ofrecer espacios en los que personas de diversos orígenes pueden reunirse y participar en actividades compartidas.

Parque Quinta Normal, Santiago de Chile
Fotos: Mara Daruich

Estos espacios no sólo ayudan a salvar las diferencias, sino que también desempeñan un papel importante en el fortalecimiento de toda la comunidad al fomentar conexiones cruciales, a veces vitales. Algunos ejemplos son las bibliotecas, las guarderías, los parques y los lugares de culto, que sirven para que la gente se reúna, se entretenga y haga amistades más allá de las diferencias de grupo. Estas infraestructuras sociales son fundamentales para construir comunidades más fuertes desde el punto de vista social, ecológico y financiero, que ofrezcan mejores rendimientos a largo plazo y satisfagan las crecientes expectativas de lugares que mejoren la habitabilidad urbana.

15 minutos

De cara al futuro, la planificación urbana debe integrar las infraestructuras sociales en su marco básico para garantizar un crecimiento sostenible e integrador. El concepto de “ciudad en 15 minutos”, en la que los servicios y espacios esenciales son accesibles a un corto paseo a pie o en bicicleta, ejemplifica esta integración, promoviendo la sostenibilidad medioambiental y mejorando la calidad de vida. Además, la adopción de la digitalización ayudará a las ciudades a adaptarse a las necesidades cambiantes, permitiendo una prestación de servicios más eficiente y una mayor participación de la comunidad. A medida que las zonas urbanas sigan creciendo, la integración de estas estrategias de planificación innovadoras será crucial para crear comunidades resilientes e integradoras que prosperen económica y socialmente.

Esta debiese ser una lectura obligatoria para nuestras clases políticas, ya no si no van a crear infraestructura social nueva durante sus gestiones, al menos valoren y apoyen el trabajo que hacen las bibliotecas y que permiten que las comunidades que ellos aspiran a gobernar tengan una mejor calidad de vida.

Palacios del pueblo: políticas para una sociedad más igualitaria
Eric Klinenberg
Editorial Capitan Swing
2022

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