
Hace unos días, la Comunidad de Madrid destacó que durante el transcurso de 2023 se efectuaron un total de 3,7 millones de préstamos de libros en todas sus bibliotecas, tanto en formato en papel como en formato digital, dirigido a todo público, tanto infantil como adultos.
Lo llamativo de estos datos, además de que el préstamo de libros no para de subir, es que más del 32% de esos préstamos se originaron en la biblioteca digital eBiblio, que se apoya en Libranda como proveedor del servicio, evidenciando un creciente uso de bibliotecas en el ámbito digital.

Esto indica que eBiblio no solo es la biblioteca digital que más libros presta en la Comunidad de Madrid, sino que este fenómeno también parece replicarse en otros lugares con sistemas de bibliotecas, como Barcelona, São Paulo y Chile, donde además existen bibliotecas con plataformas para el préstamo de libros digitales.
¿Y eso quiere decir que los libros que más se leen son los digitales?
De acuerdo con el estudio “Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2022”, elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España, solo el 29,5% de la población española tiene el hábito lector en formato digital. Esto sugeriría que el 70% restante prefiere los libros en papel; sin embargo, es probable que muchos sean, por así decirlo, “lectores anfibios”, es decir, personas que desarrollan sus prácticas lectoras tanto en papel como en pantalla.

realizado por la Federación de Gremios de Editores de España
A primera vista, los porcentajes del estudio parecen coincidir con los de los préstamos en Madrid en 2023, aunque los datos no son directamente comparables. Las bibliotecas físicas disponen de decenas o incluso cientos de miles de volúmenes para sus lectores, mientras que las bibliotecas digitales, cuentan con un número bastante más limitado de títulos y copias, respecto de las primeras.
Otra variable a considerar es que las bibliotecas tradicionales operan con horarios restringidos y cierran en días festivos, mientras que las bibliotecas digitales ofrecen servicios de lectura accesibles a un clic, disponibles 24/7, todos los días del año, sin importar el lugar en el que se encuentre el lector.
Entonces ¿libro en papel o libro digital?
Los dos, obviamente, porque la cuestión no es elegir entre los dos formatos. Esta discusión, que se extiende desde la aparición de los libros digitales, es tan larga como infructuosa. Los eBooks no han eclipsado a los libros en papel. Al contrario, los libros digitales han contribuido a ampliando el número de lectores.
Los usuarios de biblioteca digital no suelen coincidir con los de bibliotecas físicas tradicionales; hace algunos años, las estadísticas de la Biblioteca Pública Digital de Chile mostraban que el 80% de sus usuarios aproximadamente no estaban inscritos en las bibliotecas públicas del mismo sistema.

En otros casos, como en las Bibliotecas de São Paulo, la biblioteca digital contribuye con la red municipal de bibliotecas, facilitando ejemplares para la creación de clubes de lectura, así como complementando sus colecciones de apoyo escolar, tanto en primaria como secundaria.
Es decir, tanto las bibliotecas digitales como las tradicionales se complementan y contribuyen al fomento lector, expandiendo la comunidad de lectores en una ciudad, de una región o del país en dónde se encuentre, apoyando las actividades y los talleres en bibliotecas, los espacios de lectura, el trabajo de las bibliotecas itinerantes, creando comunidades de lectura que transformen el hábito lector de nuestra sociedad.
Para estos efectos, no parece ser relevante si se consumen más libros en formato papel o digital; lo crucial es hoy es incrementar el número de lectores alfabetizados a través de políticas de lectura, que estén preparados para abordar temas educativos, económicos, políticos, de salud y cualquier otro que afecte a sus comunidades. Esto es algo que necesitamos con urgencia. Ya habrá tiempo de hacer los estudios bibliométricos y estadísticos.
Ahora es tiempo de sumar.
